Ir al contenido principal

Un sueño


 “El amor mata, aunque no siempre nos quite la vida”
Jerry Jesse Lynch Solis

Era una tarde de esas, donde el viento no cuenta ninguna historia diferente que la soledad, sin nubes visibles, con un manto gris cubriendo el cielo.
En medio de esa tarde, caminando cerca de mi casa tan solo por caminar, logré ver como de una manera casi inexacta, en el vacio de la calle, se esbozaba una silueta, se arremolinaba el tiempo con cada paso y era una estructura etérea que se acercaba sin afán.
No puedo calcular el ritmo que el corazón logra alcanzar en estos casos, tampoco puedo entender la mayoría de cosas de la naturaleza, y era tan extraño presenciar su cercanía, su rozar, en el ínfimo espacio que puede alojarse entre una persona y otra al cruzarse en una misma acera; y su aroma… limón, simple, frágil, mujer.
Ella era un sueño de esos que uno vive con delirio, en un pedazo del paraíso de la imaginación; que casi nunca podemos traer a la realidad; sólo que ella era real, extraída de algún paraíso, un lugar en lo onírico de la realidad, del presente, del ahora.
No puedo calcular su altura, pues ella era un gigante frente a mis ojos, un coloso que despedía un perfume excelso. El blanco de su  vestir era perfecto y la cubría toda. Sus piernas, desde la cintura hasta los tobillos, y unos listones como ribetes a lo largo, se iban ciñendo a su forma. Los muslos estaban dosificados en toda su extensión; era notorio que las piernas vestían la prenda y no la prenda quien daba la forma, como  podríamos verlos en estos tiempos. Y sin la pretensión del tacón alto, un humilde taco número tres elevaba su figura, que parecía flotar sobre un aura dorada de amor.
Sus ondeantes caderas; las cuales no podía más que contemplar con el alma de músico y la técnica de psicoanalista; trazaban espirales alrededor del viento que la envolvía, configuraban la forma perfecta para la maternidad y el sexo.
En la firmeza de su torso, que se elevaba desde su cintura, hinchaba dos disimulados senos, denotaban la personalidad de una cazadora. Puedo jurar que en la cercanía, ellos pronunciaban un rezo de pureza, profanado por mi lascivia. A través de esa translúcida camisa blanca, ellos conjugaban el verbo amar con la tibieza de la ternura, la proporción necesaria, cual ración diaria de maná.
Me deslizó una sonrisa, bajó su mirada y, yo morí mil veces en ese instante.
Era la sonrisa del inicio de los tiempos, el de la eternidad y soplo divino; robustos labios, acompañados de la mirada más profunda y literal, que contaba cuentos y amansaba bestias, ideologizaba al pueblo y descubría secretos.
Al volver la mirada a centímetros de ella, solo vi escapar su tras, el cual complementaba la perfección de su figura, dibujando la forma perfecta de pera, junto a su cintura y cadera. Y un poco más abajo las pantorrillas lograban formar las piernas más firmes que uno pueda imaginar, muy similares a las que alguna vez vi en algún cuerpo de recuerdo lejano.
Mil veces he muerto y resucitado del amor, pero el amor nunca me grito oportunidades, sólo cantaba ilusiones, y esta vez, era el universo que me señalaba la vid, la eternidad. Sólo que he llegado a comprender esta vez, que no puedo atreverme, que “el amor mata, aunque no siempre quite la vida”. Y cual poema de Cobardía: “cerrando los ojos, la deje pasar.”

29 de Mayo 2010

Safe Creative #1006256672526

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Mago

Mago Magnético Blanco El Mago,  encantando la atemporalidad,  no puede ser obscurecido  por nada ni nadie. Yo he logrado detener el tiempo elevar mi pensamiento, mirar el futuro e iluminar con paz. Traspasé la locura para entender los cielos me abstraje en sal miré el futuro y transfiguré sonrisas. Yo, cual mago He logrado predecir casi todo... casi todo Excepto tu nombre. He podido predecir imposibles, Desarmar fortuitos... Pero no pude predecir tu voz Cual verónica mal ejecutada ante toro que enviste. Yo que logré la locura y la paz,  que he transmutado la materia y que he vencido la muerte... ya tantas veces no te pude vencer. Yo un mago sin tiempo que trasciende  al momento  e invencible ser de luz... No pude prever tus paso en mi alma no logre detener tu sangre no pude vaticinar tu amor. Yo... Un mago que predice la vida y que detuve latidos... solo logré tu adiós.

- Reina de Instagram -

Que triste son las reinas sin corona Y las princesas sin sillón, Son como tetas con siliconas  Que solo causan fruslera admiración. Tristes son los cantos de sirena Llenos de vacíos complejos de amor Las que lloran rogando clemencia Que juran ser puras y de buen corazón. Que tristes son las reinas de bares Las cúes de naipes sin valor, Los juramentos que mienten cobardes Las lealtades perdidas por traición.

Pronóstico de pecado

Tin, sonó la campana Tan, te vi sonreír Tin, jugando en los sueños Tan, ya quieres partir? Tin... Agito mi alma Tan... Te vuelves el mar Tin... Renuncio al mañana Tan... Empiezo a callar. Tin, me pierdo y me encuentro Tin, se nos dio por jugar Tin, te miro de lejos Tin, empiezo a pecar. Tan, ausencia del mundo Tan, ¿ya vamos a huir? Tan, sonó la campana... Tan, jugando a morir.